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English

Firma la carta

Señor

JUSTIN TRUDEAU

PRIMER MINISTRO DE CANADA

80 Wellington Street

Ottawa, Ontario, K1A 0A2

Canadá

Fax: 613-941-6900

 

Asunto: Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres – el Gobierno de Canadá debe respetar, proteger, y satisfacer los derechos humanos de las mujeres en Canadá y en el extranjero.

Estimado Sr. Primer Ministro:

Es de nuestro agrado contactarlo de parte de la Red de Solidaridad Rompiendo el Silencio (RES) de las provincias marítimas y Guatemala. RES es una red de voluntarias/os de la región oriental de Canadá que, desde 1989, apoya el trabajo del pueblo guatemalteco en su lucha por la justicia política, social y económica. RES es consciente de los vínculos que existen entre la injusticia y las desigualdades estructurales tanto en las relaciones al interior de un país como entre países, y su interés es apoyar transformaciones estructurales en Guatemala y en Canadá.

El 25 de noviembre de 1960, la policía secreta asesinó a tres hermanas en la República Dominicana. Las hermanas Mirabel luchaban por los derechos civiles y buscaban denunciar la dictadura de Rafael Trujillo quien, más tarde, encargó sus asesinatos. Desde 1981, feministas de América Latina reconocen el 25 de noviembre como día de acción contra la violencia de género. Más tarde, las Naciones Unidas adoptaron esta fecha como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el cual se conmemora a nivel internacional desde 1999. Asimismo, el 25 de noviembre señala el inicio de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género que concluyen el 10 de diciembre con el Día Internacional de los Derechos Humanos. En todo el mundo, éste es un momento para impulsar el trabajo para la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas. En Canadá, el 6 de diciembre señala el Día Nacional de la Memoria y Activismo sobre la Violencia contra las Mujeres, por ser el aniversario de la masacre de la Ecole Polytechnique de Montreal, en 1989, donde 14 mujeres fueron asesinadas, y otras 14 resultaron heridas.

Estos días internacionales de activismo y reflexión resaltan las diferentes formas de violencia que afecta a las mujeres, y la relación entre ellas. Desde la violencia “intrafamiliar” que se vive en el llamado ámbito privado, a la violencia de género y sexual que utilizan los estados como herramientas de represión y tortura, pasando por la violencia contra las mujeres en centros de estudio y trabajo, las mujeres viven la violencia tanto en contextos de paz como de guerra. Recordemos que si bien cada tipo de violencia tiene sus propias particularidades y contextos, todos están vinculados y se perpetúan por sistemas que justifican, menosprecian, hacen la vista gorda, o contribuyen de otras maneras a normalizar esta violencia.

En 1981, Canadá fue uno de los primeros países en firmar y ratificar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas. En la actualidad, casi 35 años más tarde, un comité experto de la CEDAW ha concluido que Canadá cometió una “grave violación” de los derechos de las mujeres indígenas al no investigar a fondo ni abordar los altos niveles de violencia que viven. En marzo del corriente año, el comité publicó un informe en que se resaltan los fracasos del estado de Canadá en proteger adecuadamente a las mujeres indígenas, investigar la violencia, responsabilizar a los culpables, y apoyar y brindar reparaciones a las víctimas. El comité también indicó que la violencia que viven mujeres indígenas en Canadá está íntimamente ligada a las profundas desigualdades socioeconómicas y discriminación que viven sus comunidades. La CEDAW elaboró 38 recomendaciones, incluyendo la implementación de una investigación nacional y la creación de un plan nacional de acción que aborde todo tipo de violencia contra las mujeres indígenas.

Hasta la fecha, las recomendaciones no se han cumplido. Como es de su conocer, a mayo de 2014, las mujeres indígenas desaparecidas o asesinadas en Canadá entre 1980 y 2010 llegan a 1.181, de las cuales 1.017 fueron asesinadas, y desde 1952 se han llevado a cabo alrededor de 164 investigaciones en relación a la desaparición de mujeres indígenas. Mientras tanto, entre el 2000 y 2010, 5.200 mujeres fueron asesinadas en Guatemala, país con una población de 14 millones. En el continente americano, Guatemala es uno de los países más peligrosos para las mujeres, a tal punto que se crea la voz “femicidio” con objeto de caracterizar el asesinato intencional de las mujeres por el simple hecho de ser mujer. El término político más amplio “feminicidio” reconoce el rol del estado, de la policía y de estructuras judiciales en la violencia contra las mujeres a nivel estructural mediante la normalización de la violencia de género, la falta de oportunidades para hacer justicia con que cuentan las sobrevivientes, y la falta de respaldo adecuado para garantizar la seguridad y protección de las ciudadanas. Si bien el contexto político, social y económico es claramente muy distinto, las luchas de las mujeres en Canadá y en Guatemala tienen muchas similitudes. Tanto aquí como en el resto del mundo, muchas mujeres luchan para sobrevivir en situaciones muy difíciles.

En algunos casos, la política exterior de Canadá ha ejercido un rol perjudicial para mujeres indígenas en el exterior. Las empresas mineras canadienses que operan en el extranjero han gozado de un enérgico apoyo diplomático de parte de los partidos conservador y liberal, y los impactos para las mujeres indígenas se han hecho notar. Según ONU Mujeres, “se he demostrado en estudios que las mujeres son a menudo las primeras en sentir el impacto negativo de la extracción, ya que pierden la tierra que trabajan, y aún deben encontrar maneras de abastecer a sus familias. La llegada de trabajadores migrantes y de dinero aumenta su vulnerabilidad a la violencia sexual, y la contaminación implica que a menudo deben alejarse más para buscar agua, lo que las puede exponer al peligro”. En países como Guatemala, las empresas mineras canadienses han sido acusadas repetidas veces de cometer graves violaciones a los derechos humanos incluyendo la violación de mujeres indígenas. En un caso en particular, 11 mujeres indígenas maya q’eqchi’ fueron víctimas de una violación colectiva en la comunidad de Lote Ocho al efectuarse un violento desalojo en las proximidades de una mina de níquel en el 2007. La empresa canadiense Hudbay Minerals ha sido acusada por negligencia y descuido en un caso que se juzgará en los tribunales de Ontario.

Luz Méndez, académica y activista para la paz, de Guatemala, ha comparado los desalojos y la violencia sexual contra mujeres indígenas en manos de las empresas mineras canadienses en la actualidad con la violencia contra mujeres indígenas durante el violento conflicto armado interno que vivió su país. Méndez examina, en particular, el caso de esclavitud sexual Sepur Zarco el cual se halla ante tribunales guatemaltecos. En ambos casos, indica, la violación constituye “una herramienta para ponerle fin a las luchas campesinas por la tierra… para despojar las tierras como parte de la profundización del modelo extractivista.” Rompiendo el Silencio viene apoyando a nuestras contrapartes guatemaltecas en relación al caso de violación colectiva de Lote Ocho y el caso de esclavitud sexual Sepur Zarco. Creemos firmemente que todas las mujeres indígenas que han sido atacaadas a raíz de la violencia ocasionada de manera sistemática merecen justicia. Valoramos sus vidas, sus contribuciones a sus familias y comunidades, y sus conocimientos y experiencia, y nos solidarizamos con su lucha por defender la tierra que nos da vida.

Al dirigirse al antiguo primer ministro Stephen Harper en el 2014, usted indicó que: “El Primer Ministro debe actuar urgentemente … comenzando con una investigación íntegra, pública y transparente que determine las causas de las casi 1.200 mujeres y niñas indígenas desaparecidas y asesinadas.” En este Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, instamos al gobierno liberal a que actúe de forma inmediata en relación a las mujeres indígenas desaparecidas y asesinadas como lo prometió repetidamente durante la campaña electoral, y conforme indica la Resolución de Política 110, Resolución para la Acción sobre Mujeres Indígenas Desaparecidas y Asesinadas.

Hacemos un llamado al gobierno canadiense a que respete, proteja y satisfaga los derechos humanos de las mujeres, tanto en Canadá como en el extranjero, en colaboración y cooperación con las familias afectadas y organizaciones indígenas de base. También hacemos un llamado al gobierno canadiense a que respete los derechos de las mujeres indígenas que se oponen a la minería y a la explotación de otros recursos en sus territorios, y a que apoye las actividades diplomáticas para garantizar el respeto a este derecho. Instamos encarecidamente a la Embajadora Canadiense en Guatemala, Deborah Chatsis, a manifestar apoyo al caso de esclavitud sexual Sepur Zarco asistiendo a las audiencias que, se prevé, comenzarán en enero de 2016 en Guatemala, y a la lucha de las 11 mujeres de Lote Ocho que sufrieron una violación colectiva en el 2007 y cuyo litigio civil se está llevando a cabo en Canadá.

Todas las mujeres tienen derecho a vivir con dignidad, libres de violencia, y con apoyo y vivienda adecuados. El día de hoy, le recordamos que los derechos de las mujeres son derechos humanos, y lo instamos a mejorar la situación.

Atentamente,